Por tanto, sobre el papel, Daytona USA debería haber sido un éxito, pero no fue así. Deficiencias técnicas que comentamos a continuación hicieron que Sega tuviera que sacar una versión posterior del mismo juego mejorada, Daytona USA Championship Circuit Edition. Este triste hecho (aun más sonrojante en el caso de Virtua Fighter Remix) demuestra que las cosas se hicieron con demasiada prisa con este juego. Veamos los problemas…
El apartado gráfico es el mas calamitoso del juego, en especial si lo comparamos con el arcade y cuando Sega nos vendió que iba a ser una conversión casi perfecta. Por un lado, el diseño de los coches es paupérrimo. El defecto de polígonos utilizados dotan a los vehículos una sensación acartonada, mas próximos a cartones tetra-brik que a lo que realmente deberían ser. La intención con los escenarios es buena, pero el acabado es lamentable. Y es que nos encontramos con excesivos pop-ups, pestañeos y para colmo los objetos accesorios (arboles, etc.) tienen un diseño muy malo. En ocasiones nos puede recordar mas al Virtua Racing Deluxe de 32X que a un juego de Saturn. Demasiados glitches, sin duda. A su favor, encontramos con 4 cámaras diferentes, lo cual siempre ofrece una variedad interesante de puntos de vista.
El apartado sonoro es mas subjetivo. Mientras que los efectos sonoros son, en general, correctos en todos sus aspectos, desde los motores hasta los choques, el apartado musical es excesivamente exagerado. No es necesario unas melodías destacables en un juego de carreras, pero Sega quiso darle en este punto personalidad propia al juego, y quizás se pasó de frenada (por utilizar términos automovilísticos). Las melodías del juego, incluyendo la famosísima “Daytoooooona…”, en algunos momentos no pegan ni con cola. Con esto no se quiere decir que sean malas, que no lo son, pero quizás no apropiadas para este juego. Aunque hay que decir que la BSO del juego se editó en CD, con bastante éxito.
La jugabilidad que ofrece Daytona USA es interesante. Como en este tipo de juegos arcade, se apuesta por la diversión frenética de principio a fin, y hay que reconocer que este CD consigue su objetivo. El correr en un circuito cerrado, dando vueltas como en las carreras Nascar, y teniendo que adelantar a un gran número de coches supone el sello de este juego y un interesante y divertido reto marca de la casa. Diferentes circuitos en los que no solo varía el trazado, sino también el número de coches se unen a un control correcto, sin alardes pero efectivo. No obstante, a lo mejor queda un poco limitado en cuanto a posibilidades (el mismo problema que tendría mas adelante Sega Rally), por lo que quedó un puesto por debajo en este apartado de su gran rival, Ridge Racer de PSX.
En resumen, un juego que prometía fidelidad con la recreativa mas exitosa del momento pero que solo tiene en común con esta parte de la diversión (ya que no es lo mismo jugar en el arcade, con su asiento y volante que con el pad de Saturn). Demasiados glitches pesan sobre este juego que podía haber sido mucho más.
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